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miércoles, 25 de marzo de 2015

¿DÓNDE ESTÁN LOS ECOLOGISTAS?

Desde la terraza de la casa vemos la desembocadura del riu Palància, un pequeño delta que va a dar al mar. Aunque se trata de un cauce de río seco, estos días ha bajado gran cantidad de agua, pero el delta, ay el delta, sólo ha canalizado el agua por sus laterales (aún así, me ha seducido la idea de un cauce contínuo de agua, que lo recuperen como hicieron con el Manzanares). Como decía, el delta sólo ha canalizado agua por sus laterales debido a las varias construcciones ilegales realizadas en el mismo cauce y delta del río (abajo la foto).
Y yo me pregunto ¿dónde están los ecologistas? ¿por qué las autoridades no hacen nada? Lo que podría ser un pequeñito ecosistema con numerosas aves acuáticas, peces y demás flora y fauna, no es más que un pedazo de campo abandonado lleno de construcciones ilegales, y estos días de tanta lluvia (gota fría tardía), un impactante y a la vez desagradable corredero de agua enfangada y llena de mierda, que como dijo el poeta, van a dar a la mar.
Por si fuera poco, un helicóptero de la Generalitat, tuvo que ir a rescatar a algunas personas que se habían quedado atrapadas en sus casas, construidas en el centro del delta, cosa que se podría haber evitado si se respetara, aquí y en tantos otros lugares, los cauces de los ríos. ¿Dónde están los ecologistas?
En unos pocos meses hará un año que llevo aquí viviendo. La última vez que se desbordó el río fue hace unos 10 años. Dicen los que lo vivieron que fue más fuerte que esta última. Pero eso da igual, porque no hacemos caso, porque nos creemos superiores a la naturaleza.
Vuelvo a repetir que lo que podría ser un bonito y pequeño ecosistema, y ¿por qué no?, una zona turística medioambiental (ornitología) no es más que una pequeña urbanización de chabolas de construcción y huertos que impiden que el río, cuando crece, discurra por donde tiene que discurrir.
¿DÓNDE ESTÁN LOS ECOLOGISTAS?

(Este era el comienzo de una carretera que unía el Puerto de Sagunto con Canet. La carretera discurría paralela al mar y, evidentemente, fue engullida por el agua.)


lunes, 9 de marzo de 2015

IBAN YARZA SOBRE EL PAN... Y ALGO MÁS.

Uno de los temas que se tratan en este ecléctico blog es la comida, y uno de sus principales intereses es el de comer bien, y si además, consigo concienciar a los poquitos lectores de este blog, mejor que mejor.
Aquí os dejo una mini-conferencia de Iban Yarza sobre el pan... y su miga, porque cuando termino de escuchar esta charla, yo pienso en el movimiento "slow", en el consumismo, en el mal comer, en lo mucho que nos importa gastarnos unos euros más en un buen pan o en una buena carne, en definitiva, en como miramos el euro a la hora de comprar y cuidar nuestra alimentación, y como, por el contrario, somos capaces de estar pagando un televisor durante un año o de hacer cola para comprar la nueva videoconsola.
Que me voy. En el tema de la comida nos ha dado últimamente por comprar más barato creyendo que la calidad es la misma, y perdonen que les diga pero no es así. Y podéis llamarme desconfiado si digo que rechazo a las "panaderías" que venden "pan" por 20 o 30 céntimos de euro (sí, pan y panadería entre comillas) pero a mí no me entra en la cabeza que algo que precisa de Tiempo, valga tan barato. En fin, ahí nos la están, o mejor dicho, os la están metiendo doblada, porque a saber qué harinas, (y si son harinas) utilizan, o que ingrediente utilizan, en vez de levadura, para que el pan fermente tan rápido... etc, etc, etc.
Y digo que os la están metiendo doblada, y pido perdón por si alguien se ofende, por que yo ya he decidido ser el hacedor del pan que comeremos en mi casa.
Bueno, no me enrollo más, aunque esta charla tiene mucha mucha miga. Toménse 15 minutos, y luego piensen, tranquilamente, como una masa que fermenta.

jueves, 26 de febrero de 2015

MI GENERACIÓN II

Y así fue, nos olvidamos de luchar por nuestra generación, lo que nos afectaba, lo que nos condicionaría nuestro futuro, el resto de nuestra vida, así como la educación, esa en la que solo se valora lo bien que memorizas un tema y lo rápido que lo olvidas una vez pasas el examen, y no se valora el esfuerzo, la comprensión y el trabajo diario. Esa educación con la que nos entró la fiebre de la “titulitis”, consecuencia de tantos “ni-nis”, necesaria ahora para trabajar en la gran mayoría de empleos. Esa educación que cada gobierno cambia a su antojo, no para enseñar a nuestros niños, sino para adoctrinarles en lo que ellos crean necesario, adoctrinarles en el consumo y en la emigración, “niños, el futuro es irse a otros países a trabajar”, y así pasa, que nuestros científicos, intelectuales, para entendernos, cerebritos, se nos van de nuestro país y nosotros tenemos que aguantar a analfabetos, maleducados, para entendernos, imbéciles, saliendo en la tele o en revistas de poca monta ganando tanto o más que alguien que ha estudiado. Esa educación donde al que destaca en algún área no se le refuerza ni se le protege de las burlas de sus compañeros, donde el farrullero de turno tiene más protección que el alumno que verdaderamente vale o la necesita, esa educación donde los alumnos con necesidades educativas especiales, con el gobierno de hoy día, cada vez tiene menos profesores a su disposición, esa educación que dice, se favorece la diversidad pero intentan que todos, absolutamente todos, remen al mismo tiempo y donde, en efecto, no se les educa en la diversidad. Esa educación de inclusión mal entendida, esa escuela a la cola de Europa.
   Esa escuela, que, ay, como decía el poeta, hace que me duela España.


(Y por el momento aquí lo dejo. Irán saliendo más temas a colación de mi generación, pero este de la educación quería tocarlo. Ahora, piensen. Si no es mucho pedir.)

viernes, 20 de febrero de 2015

MI GENERACIÓN I

Mi generación, (soy del 88), tengo la sensación de que la mayoría añoraba una guerra civil, algo por lo que luchar, algo con lo que identificarse, y así lo hacían, unos identificándose con otros y otros haciendo lo mismo con unos.
   Esto nos llevó a olvidarnos de luchar por nuestro tiempo, por lo que nos afectaba verdaderamente. No aprendimos bien la lección de nuestros abuelos o bisabuelos. Lo que nos querían decir es que luchásemos por nuestro tiempo, no por su memoria. Las heridas, las cura uno mismo, no necesitan legión que las cure. Las heridas se quedan en cicatrices, y esas nadie las borra ni las honra. Mi abuelo me contó que en su pueblo, los republicanos mataron a sangre fría, en la plaza del pueblo a todos los frailes y monjas que allí había, al principio de la guerra, y el solo era un niño. Poco me contaba de la guerra, prefería contarme cómo vivió la transición, al igual que hace mi padre recordándome, en algunas charlas de sobremesa y vino como fueron sus primeras elecciones, como vivió el golpe de estado y por ahí. Al contrario que su abuelo, mi bisabuelo, que supimos que lucho en Teruel muchos años después de la guerra porque lo vimos en un documental de la tele. Él nunca contaba nada, nunca guardó ningún papel, ninguna foto, nada. Sólo sé que después de la guerra, en el pueblo, la Guardia Civil le hacían la vida imposible. Quizá esa fuese la mejor manera de borrar cicatrices, o de vivir con ellas, porque nadie hubiera sido capaz de honrar ni de curar esa cruel cicatriz de la guerra, la posguerra y la dictadura. Y esto último es lo que mi generación no supo, o no quiso ver. O tal vez, les diese morbo creerse abanderados de un tiempo pasado. (En el fondo creo que nunca supieron verdaderamente lo que es una guerra, y eso que mi generación nos criamos con la guerra de Bosnia, y siguientes)